Somos Franco y Alan, y Lamistá nació de un vínculo real: nuestra amistad.

Lo que comenzo como una conversación entte amigos, fue tomando forma hasta convertirse en un proyecto con propósito. 
Lamistá no es solo una marca de vinos: es una declaración sobre lo que valoramos. 

Creemos que el vino tiene el poder de reunir, de conectar, de transformar momentos simples en memorables. 
Por eso, elegimos cada detalle con intención: desde las uvas hasta las etiquetas, desde el proceso de elaboración hasta la forma en que comunicamos. Apostamos por vinos honestos, con identidad, que respeten el origen y eleven la experiencia. 

Lamistá lleva en su nombre la raíz de todo lo que somos: una historia compartida, un camino recorrido de a dos, y la convicción de que el vino —como la amistad— es mejor cuando se construye con tiempo, cuidado y autenticidad.

NUESTROS VALORES: Nuestros inicios son importantes, porque los pilares sobre los que se construyeron, tienen que marcar el camino: 

la calidad como nuestra máxima prioridad y nuestra marca como ventaja competitiva sostenible.

Uniendo el saber hacer y el medio ambiente con las nuevas tecnologías que nos ayudan a seguir haciendo mejores vinos y más sustentables.

Estamos comprometidos en comercializar vinos orgánicos de renombre internacional.

Nos hemos propuesto acercar los vinos orgánicos de la mejor calidad a conocedores de todo el mundo de la forma que más nos gusta a los argentinos, 

compartiendo con amigos. Buscamos vinos que hablen de nuestras tierras, de las montañas, de nuestros suelos, de días cálidos, de noches frescas; de la gente, de su medio ambiente, de nuestra cultura; buscamos vinos que hablen y de nuestra historia.

Lamistá; el vínculo que une al vino y su gente.